Capítulo Segundo
Una joven entró.
Palpando las paredes...
Chocó contra una de las pequeñas camas abandonadas, se asustó por el ruido. pero apenas un segundo después hizo una mueca, ya estaba acostumbrada a ello.
Palpó la cama... lo que le causó un estremecimiento...
Mandó sacas aquellas camas, le daban un mal presentimiento.
Después de palpar las paredes y los apenas muebles abandonados se descalzó y paseó por la moqueta sus bonitos pies descalzos.
Sus hábiles manos abrieron la ventana aunque las roídas cortinas casi se deshicieron en sus manos.
No se atrevieron a tirar los camastros, pero sí a llevarlos a un viejo desván.
En su lugar apareció un amplio diván del mismo color de la sangre, los muebles extrañamente pequeños fueron substituidos por un tocador con marcos dorados, el espejo brillaba.
Una amplia alfombra cubrió la áspera moqueta.
A Sophie le gustaba pasear sus pies desnudos...acariciar todo por donde pisara.
No había relatos en el lugar, ni libros...
Aunque en el escritorio había lápices de todos los colores, y cuadernos repletos de extraños garabatos.
El único libro aparentemente era una pequeña biblia.
Se despertó apesadumbrada... pesadillas extrañas... algo se le abalanzaba, pero no conseguía distinguir nada.
!Maldita ceguera!
Se levantó pesarosa y se sentó frente al espejo.
Estaba pálida, aunque sus ojos lechosos no pudieron comprobarlo.
La ventana estaba entreabierta... Pensaba haberla cerrado.
Corrió las cortinas y se echó sobre el diván. Su larga cabellera rojiza hizo simbiosis con el sangriento sofá.
Algunas tardes acudía al lugar un extraño cura que le hacía orar durante horas.
Le hablaba de Dios... de un Dios con mayusculas, de su poder... de su creación. De los hombres, de sus hazañas...
Del amor que sentían...
Peor también del odiom de la guerra de las que cosas que "Gracias a Dios" Según él. Sophie jamás comprobaría con sus propios ojos.
A veces le hablaba de Cristo, de todo lo que hizo y de su pasión, del dolor...
Dolor... tanto dolor como el que sentía ella, sin entenderlo, dolor sin marcas... dolor de soledad, de no poder huir, de no poder volar.
A veces cuando hablaba con su hermana le contaba sus pensamientos, su soledad.
Un día de esos que Sophie pasaba apoyada en la ventana sintiendo la suave brisa apareció Alice y de la mano se la llevó, le dijo que había tenido una gran idea..
Cuando volvió estaba radiante, le agradecía a su hermana haberla llevado allí.
Al parecer la había acompañado a un club de lectura, aunque al principio pensó que era una estupidez ¿Que haría ella allí?
Pero después de pasar la tarde, oyéndolos a todos, las historias, sus diversas opiniones cada una más interesante que la anterior.
Sus voces... sentía deseos de sentirles... de rozar sus rostros y sus manos... tocarles.
Deseaba que fuese ya el siguiente jueves para volver a aquel club al que con tanta facilidad le habian admitido.
Las visitas del párroco se volvieron extrañas.
Sophie había abierto su mente a una oleada de ideas que se alejaban quizás de un mundo con un Dios moviendonos como títeres.
Y así se lo intentaba explicar al pobre hombre que después de media docena de visitas le dijo a Alice que su hermana lo que necesitaba no era un cura, sno un exorcista contra ideas paganas.
Alice se disculpó pero no pudo sino sonreir cuando vio la sonrisa de Sophie, era tan bonita... ojalá ella también pudiera verse, sería todo tan diferente.
En vez de echarle la culpa de las malas palabras del hombre le besó en la mejilla y le contó que tenía un vestido perfecto para su reunión de mañana.
Una lágrima ciega cayó por su rostro, pero esta vez no fue de tristeza.
Al cabo de un par de meses ella no dejaba de hablar de Lucas, al parecer un hombre joven al que le encantaba dedicar su tiempo a Sophie.
Al principio Alice se mostró recelosa, pero después de conocerle, de ver su s ojos, su mirada... !Y como la miraba! Había adoración hacia su querida hermana.
Le traía flores, bombones, la llevaba a dar largos paseos por lugares a los que ni siquiera sospechaba que existieses.
Olores dulces, aroma a a flores a canela y a romero.
Cuando Lucas al fín se decidió a pedir la mano de su amada hubo una gran celebracióny pronto el diván, el tocador... fueron substituidos por rudimentarios muebles, la habitación se convirtió en una sala de costura que se utilizó en contadas ocasiones.
Fín capitulo segundo
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3 comentarios:
Wenas!!
De nuevo ando por aka, pero esta vez para decirte ke me encanta como escribes!!
Leí por fin las dos partes seguidas y... ay ke lindo!! ^^
La primera parte... no sé, nunca había leido algo tan triste como lo de las dos hermanas ke se durmieron juntas... T_T es ke solo de pensarlos e intentar imaginarlo se me pone la piel de gallina!! T_T
Y la segunda parte... nunca leí algo tan lindo!! ^^ La ilusión de una persona, el estado de pasar de la oscuridad a la luz...
En una palabra Cris: INCREIBLE!! ^^
De verdad Espero ke aya mas partes porke ara tengo ganas de leer mas T_T
Mil Bss!! Nos vemos dema en clase!! ^^
jajjaja como dice sandra yo tmb toy flipando y tal...
de exo lo hemos estado cmntando en la hora de productos financieros...
esque nos encanta!
semos tus fanes
Holaa!!!
Llego de nuevo con un poco de retraso ^^U pero aquí estoy ^^
Me encantan tus textos!!! Son historias que enternecen, que llegan al fondo :)
Sigue así! ^^
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