lunes, 25 de febrero de 2008

Mi historia de amor VI

6 Parte

Entonces en esos tiempos comencé a escuchar voces de un Mesías en Jerusalén…

No creía ya en dioses que me salvaran, pero había escuchado hablar tan bien de aquel hombre… y sus discípulos lo seguían allá a donde fuera.

Creí que ya estaba todo acabado para mí, había desistido en mi búsqueda, e incluso había intentado suicidarme pero era imposible… quizás si aceptaba aquel dios… me ayudaría, decían que era benevolente y que perdonaba todos los pecados, quería convertirme en su discípula aunque sabía lo difícil que ello sería.

Me trasladé hacía la Tierra Prometida como ellos la llamaban y cuando comencé mi búsqueda preguntando por ellos un vecino me señaló a un hombre que justo entraba en una casa acompañado de unos romanos.

Me giré para verlo y entonces me quedé petrificada…, aunque sus ropajes me intentaran engañar… su rubia cabellera… sus manos… se giró un momento antes de cerrar la puerta como para vigilar que nadie le observara… y entonces supe que era él.

-¡Ismael!- grité con todas mis fuerzas, pero dos hombres me sujetaron, allí no había ningún Ismael, ¿Acaso estaba loca?

- Ese hombre es Judas Iscariote- y además estaba prohibido gritar en esos días pues según su calendario se encontraban en pascua.

No entendí nada, me hospedé en la ciudad… tenía que volver a verlo… quizás fuera algún descendiente o quizás…

Hasta días más tarde no tuve noticias de lo que estaba pasando, se armó un gran revuelo. ¡Los romanos habían atrapado al Mesías!

No entendía nada, entonces me acerqué y vi la gran procesión arrastrando Jesús, la enorme cruz… y nadie se acercaba ayudarle, usé mis habilidades y me acerqué a él, me quité el velo que me cubría la cabeza, pues tuve que adoptar sus costumbres y le limpié el sudor de la frente, no se atrevieron a detenerme, me miró agradecido, concediéndome el perdón de todos mis males con la mirada. Sentí el mundo caer a mis pies, y entonces un soldado me empujó y caí inconsciente, al despertar le di el velo a su madre me dirigí al monte en el que agonizaba en la cruz…

Nadie encontraba a sus discípulos que se habían escondido y predicaban en la clandestinidad, solo uno de ellos apareció… se había ahorcado en su propio terreno… lo dieron por muerto y lo dejaron allí… era el traidor y no se merecía ningún perdón… aunque sabían que Jesús hubiera desaprobado esto.

Me acerqué desesperada, sabía que la soga no lo había matado, pues ni el más letal veneno había parado mi corazón, en efecto solo estaba inconsciente, lo bajé y me escondí en un sepulcro allí despertó y me miró a los ojos:

- Ismael…

Me contestó en griego

–Eres tú…

jueves, 21 de febrero de 2008

Mi historia de amor V

5 Parte

Aunque mi padre había luchado por que yo lo heredara todo, y durante meses bien gestioné… las autoridades me dieron un ultimátum, no lo podía creer, o me casaba o mi herencia iría al Estado…

Renegué de todo, casi fue mejor así, ya nada me retenía a aquel lugar, comencé a vagar de un lugar a otro… conocía gente… me instalaba en casas… que más tarde vendía, las paredes me atrapaban y yo odiaba sentirme retenida, vivía de noche, pues sentía que de día las luces me señalaban y condenaban por haber dejado morir todo por lo que mi padre tanto había luchado.

Así pasé los siguientes veinte años… hasta que decidí volver, Aneo el gran amigo de mi padre se sorprendió al verme, pero aún más su mujer… dijo que mi piel estaba tan tersa como cuando marché, me pidió el secreto, era imposible… y tenía razón… no había reparado en ello hasta ese momento… Pero al parecer no había pasado el tiempo por mí… con más de cuarenta años mi piel no había sufrido el mínimo cambio.

Por aquel entonces yo ya sabía de muchos de los efectos que había tenido aquel pacto con el Diablo…y supe que no moriría ni envejecería hasta que encontrara a Ismael… pero ¿El hechizo le habría afectado también a él?

Descubrí a su familia, pero nadie conocía su paradero desde que fue a la guerra… quizás lo atraparan los bárbaros…

Fui por salvajes territorios… recorrí aldeas de caníbales… e incluso participé en alguno de sus ritos.

De tanto en tanto volvía a mi ciudad, que por cierto cambiaba por momentos, nuevos mandatarios… nuevos vecinos… ya no quedaba nadie que hubiera conocido en mi juventud, había pasado más de un siglo y mi nombre ya había sido olvidado, pasaba por alguna nieta, aunque lo que ellos no sabían es que al parecer mi secreto de eterna juventud me había convertido en estéril.

Roma prosperaba y civilizaba a los Bárbaros, así viajé por el antiguo Egipto en decadencia, por siria… por Iberia, por la Galia

jueves, 14 de febrero de 2008

Mi historia de amor IV

4 Parte

No tardé en percatarme de que no solo mi estado de salud había mejorado, si no que mis cinco sentidos se habían agudizado como si de una gata salvaje se tratara.

Veía perfectamente de noche y podía escuchar cualquier sonido a quilómetros de distancia, incluso aunque todavía no era capaz de leer los pensamientos si que podía percatarme de el mayor sentimiento… la ira, el temor…

No podía comunicárselo a nadie pues no tardarían en enviarme a algún sanatorio mental alegando que enloquecí viendo heridas de guerra.

Pero yo sabía que no era verdad, que aquella oscura noche algo me había hecho cambiar.

Me sentía mejor de noche, cuando la oscuridad ocultaba mis felinos movimientos, escapaba y deambulaba durante horas por la ciudad, esta vez ningún soldado podría sorprenderme pues yo era mucho más ágil que ellos. Me convertí en un ser de la noche.

Una de esas noches, un asaltador se coló en casa y a sangre fría rasgó la yugular a mi madre, y hirió de muerte a mi padre, solo por robar algún saco de oro, a mi no me pudo encontrar… claro que no. Al volver lo vi todo, creí enloquecer vinieron a tiempo para salvar a mi padre… pero no pudo soportarlo… el gran amor de su vida ya no estaba… no pudo soportar no volver a verla y una noche se encerró en sus aposentos entre los ropajes de su amada y se bebió el veneno más potente que pudo conseguir.

Entonces fue cuando por primera vez utilicé mis nuevos poderes por llamarlos de alguna forma para ejercer el mal.

Durante noches lo busqué y al encontrarle vi como se bebía en vino el oro de mis padres, como reía mientras tonteaba con alguna fulana.

No lo iba a permitir, a la noche siguiente me acerqué vestida con mis mejores galas, y tímidamente le pedí al oído si podía ayudarme, había salido a pasear y no encontraba el camino de vuelta a casa… pude sentir su mayor sentimiento… ¡Excitación! Sabía que su intención no era ayudarme, ni no violarme en cuanto tuviera la oportunidad, pero yo contaba con que eso no ocurriría pues sería yo quien le engañase, le indiqué mi dirección y cuando él me llevó a un oscuro callejón yo me despojé de mis ropajes y tan rápida que ni siquiera pudo detenerme le acorralé contra una de las paredes… me miró horrorizado, mis ojos enfurecidos echaban chispas de fuego.

Le susurré al oído el nombre de mi padre, le vacíe los bolsillos, y sin que pudiera si quiera vaticinar lo que ocurriría le corté la lengua, y lo dejé caer, pero me aseguré de permanecer a su lado hasta se desangró.

Entonces salí de allí nadie sospecharía jamás lo que había pasado, supondrían que esta vez había elegido mal a quien robar, nadie pensó que no se lo merecía.

Volví a casa, saboreando el placer de la venganza y de la sangre…

martes, 12 de febrero de 2008

Mi historia de amor III

3 Parte

Después de aquel encuentro fui noche tras noche a aquel lugar, pero jamás volvió a cruzarse en mi camino, tan solo supe a través de contactos de mi padre en el ejército, que se llamaba Ismael, y que para mi desgracia había tenido que ir al frente, la guerra iba a estallar y yo sentí como quería gritar, pero tuve que hacerme la indiferente, tan solo pregunté por él pues quería enterarme de quien era el soldado que casi me detiene… o al menos de eso convencí a mi amado padre.

Pasaron los meses y día tras día iba a comprobar los listados de heridos… quizás tuvieran que atenderle en algún hospital.

Para condena de mi padre conseguí hacerme enfermera voluntaria, y no tardé en ir al lugar donde esperaba encontrarle, allí pasé los siguientes meses… pero jamás apareció, el día de mi 21 cumpleaños apareció mi padre, me suplicó que volviera… al parecer las otras voluntarias les habían informado de que me estaba volviendo loca, que gritaba un nombre en sueños y que día tras día recorría las listas de desaparecidos, que no eran pocos los días en que la fiebre no me dejaba levantarme del lecho, pero aún así les suplicaba a ellas que lo buscaran…y fue en una de esas noches, en que la fiebre me nublaba la visión y que me hacía ver oscuras visiones, cuando me levanté como levitando del lecho y salí a la intemperie, y allí en lo alto de la colina, donde se luchaba, entre los dos frentes grité a Belcebú, al Diablo, le supliqué a él, ya que mis Dioses no me habían escuchado, le supliqué que me devolviera a Ismael, le supliqué que no nos dejara morir hasta que nuestros labios se hubieran topado.

De pronto un relámpago se congelo en el aire, envolviéndome… entonces me sentí renacer… y caí.

Cuando Leonora me encontró dijo que estaba desnuda allí en medio, tirada, creyeron que algún soldado depravado me había violado, pero comprobaron que no tenía un solo rasguño…supusieron que en mis delirios había huido del refugio.

No sabían que mi estado de salud se había tornado perfecto en un instante, y acudieron a mi padre.

Así que después de dos años de búsqueda acepté volver con él.

sábado, 9 de febrero de 2008

Mi historia de amor II

2 Parte

Todo empezó mucho antes de que aquel al que adoráis todas las noches buenas pisara la tierra.

Entonces yo era una muchacha que vivía en la antigua Grecia, mis padres tenían una buena posición y su hija o sea yo tenía una buena educación, aunque eso no era lo normal, las mujeres no solíamos ser educadas al igual que los hombres, pero mi madre no podía tener más hijos y el amor de mi padre hacia ella era tan grande que no quiso volverse a casar para conseguir tener un varón de descendencia, si no que hizo que los mejores filósofos me dieran clase y fuese yo, su adorada hija fruto del amor la que siguiera la estirpe familiar.

Cada día venían a casa varios maestros de los cuales aprendí el arte de la escritura y más tarde la ciencia me cautivó… no os imagináis lo que sentí cuando la iglesia enterró todos los conocimientos que durante siglos los griegos habían adquirido, mi alma se partió en dos cuando filósofos como Galileo fueron encarcelados… pero bueno eso es otra historia que quizás relate más adelante.

Ahora quería contaros como conocí a Ismael, el más bello soldado de todo el imperio.

Sus raíces célticas le habían proporcionado una larga melena rubia y unos ojos verdes en los cuales podías perderte y no volver jamás a respirar.

Su cuerpo estaba bien formado debido a los entrenamientos del ejército.

Un día había quedado a medianoche con Fariseo, mi profesor de astronomía para observar la colocación de las estrellas, así que salí en su encuentro cuando alguien me detuvo, no sabía quien era yo por supuesto, era muy extraño encontrar una muchacha sola en la intemperie de la noche.

Cuando me pidió explicaciones levanté el rostro para ver bien a aquel que me detenía y quizás excusarme porque tenía prisa, pero de pronto al encontrarme con su mirada mis palabras se atascaron en mi garganta, no podía articular palabra.

Al parecer algo parecido estaba ocurriendo en su interior pues por unos instantes que se antojaron eternos en que nuestras miradas se encontraron, las chispas que saltaron debieron de quemarme el vestido.

De pronto apareció Fariseo e interrumpió las escena, le dijo al joven soldado quien era yo y entonces él sin apenas poder decir nada se disculpó y se fue alejando.

Así fue como me enamoré, y así fue como perdí de vista a aquel que sería el amor de mi vida… al menos durante los próximos 2 siglos, que fueron los que tardé en encontrarle de nuevo.

viernes, 8 de febrero de 2008

Mi historia de amor.

1 Parte

La historia de amor más bonita que jamás nadie pudo contar, una historia tan profunda que jamás siquiera se pudo imaginar, esa fue la mía.

No me importa que vuestros pensamientos se centren en algún bonito recuerdo de amor y piensen que estoy loca, que exagero… pues mi historia no se acerca a ninguna de las vuestras, ni si quiera por asomo, pues yo no soy como vosotros, ni mi amor… ni siquiera sé si puedo contaros esto, pensaréis que es una simple novela de amor, inventada por alguna muchacha con demasiada imaginación…

Pero os aseguro que lo que os voy a contar no es ningún relato de ficción… si no mi vida.